Decoración
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CABECEROS: LA HERENCIA DE LOS DOSELES
Uno de los elementos del mobiliario fruto de la modernidad es el cabecero de la cama. Debido a la reducción de tamaño que han sufrido las viviendas, el antiguo dosel era un elemento demasiado grande para algunas habitaciones, por lo que se prescindió de él a favor de cabecero. Este elemento también han experimentado muchas variaciones de estilo y se ha adaptado a las distintas corrientes de diseño que han ido surgiendo.
El cabecero puede aportar mucha personalidad a la cama y al dormitorio en su conjunto. Evidentemente, su función es eminentemente ornamental porque, a nivel funcional, sería viable la existencia de una cama sin cabecero, así como la elección del colchón y el somier o canapé, que son más importantes. Sin embargo, en lo que a estética se refiere el cabecero es, junto con los complementos textiles, el gran protagonista del dormitorio.
De madera al natural o lacada, de forja, tapizado en piel o en tela, las posibilidades son muchas en lo que a materiales se refiere y ni que decir tiene que eso supone que las opciones de color son casi infinitas. De colores lisos o con dibujos estampados, con relieve en las formas y diversas texturas, las posibilidades decorativas a la hora de elegir un cabecero son muchas.
Marcan tendencia cada vez más los cabeceros de grandes dimensiones, si bien hubo una época dominada por el minimalismo en decoración, en la que los cabeceros lisos en madera o piel oscura eran los más demandados. En la actualidad y coexistiendo con ellos, aparecen los cabeceros altos forrados en colores claros como el blanco o el blanco roto de estilo vintage o shabby chic.
Estilo uniforme
Si se va a cambiar sólo el cabecero, se debe elegir acorde con el estilo que siga el resto de muebles –las mesitas, el armario o la cómoda-. Sin embargo, si se va a renovar todo el mobiliario de la habitación, se abre un campo más amplio de posibilidades.
Para los clásicos, la madera es el mejor aliado a la hora de elegir el material. Pero también para los modernos, ya que los nuevos modelos que hay en el mercado la combinan a la perfección con resina u otros materiales parecidos.
El cabecero puede aportar mucha personalidad a la cama y al dormitorio en su conjunto
si, por el contrario, se prefiere romper la monotonía de la madera –sea ésta del color que sea-, la mejor opción será, sin duda, la forja. Es un material y un estilo de creación que nunca se pasa de moda. Incluso se puede encargarlo a medida y elegir el color y el diseño del dibujo. Hay que tener en cuenta que los cabeceros de forja suelen llevar motivos de estilo rococó y esto puede causar que, aunque no se pase de moda, acabe aburriendo con el tiempo.
Es, pues, uno de los elementos con los que más se puede jugar a la hora de decorar una habitación, ya que se hace con los muebles más vistosos y con más posibilidades. Los materiales varían según el estilo. Perviven en la decoración actual los cabeceros de madera y forja, más tradicionales, y conviven con tapizados lisos o estampados en telas y piel. Materiales innovadores como acrílicos y los acabados en espejo constituyen las opciones que están más de moda en diseño actual.
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